Tubeless, el mejor aliado contra los pinchazos

Tubeless, el mejor aliado contra los pinchazos

Todos los comienzos son inciertos, y el mío en el mundo del ciclismo no iba a ser menos, no sabía si me estaba adentrando en el hobby del mes, el deporte de moda entre mis amigos o si lo que al final fue, un estilo de vida sin el que ahora no me imagino vivir...

Esta incertidumbre de no saber si mi idilio con la bicicleta iba a ser algo pasajero o algo para toda la vida me llevó como a muchos aficionados a este deporte, a comprar una bicicleta y accesorios, en los que como principal característica predominaba la de lo económico. Fue por este hecho por el que mi bicicleta siempre acababa en el taller después de alguna ruta un poco más exigente de lo normal, añadiéndole además a esto el problema de los pinchazos.

 Mientras mis compañeros disfrutaban como enanos bajando por sendas yo siempre andaba cambiando cámaras. Por supuesto los pinchazos nunca llegaban en las subidas en las que agonizaba sobre la bicicleta, estos siempre llegaban cuando era mi momento, cuando era el momento de sentirse libre y dejarse llevar descendiendo como recompensa a una agónica subida, y así fue como preso de la desesperación de andar siempre cámarabomba en mano apareció el tubeless, el cual es sin duda mi aliado perfecto para prácticamente en la mayoría de mis rutas, y es a este sistema al que dedicaremos este artículo.

No es oro todo lo que reluce, por ello hablaremos primeramente de la parte negativa del tubeless, y en esta se engloba la económica.

En comparación con la cubierta y cámara de toda vida el precio se dispara considerablemente, ya que deberemos disponer unas llantas tubeless, y si estas no lo son, montar un kit que consiste en una banda que se adhiere al fondo de la llanta, evitando así la la fuga de aire a través de los radios. Además se deberá  disponer de líquido sellante y de una cubierta tubeless, la cual tiene los flancos más reforzados a fin de que talone con la llanta y no se produzca  ninguna fuga, lo cual eleva el precio con respecto a una cubierta convencional.

Le llega el turno a lo positivo, y con respecto a el párrafo anterior tenemos para extendernos considerablemente, ya que las ventajas son innumerables.  Independientemente del peso que se le resta a la bicicleta al montar tubeless, existen factores técnicos mucho más importantes. El primero, y para mí uno de los más importantes, es que al no llevar cámara nos olvidamos de los típicos pinchazos que se producen por la presión ejercida sobre la cubierta, la cual deriva en un pellizco entre cámara y llanta cuyo resultado es el desinflado de la rueda  en cuestión de segundos, con el riesgo que esto puede entrañar si la velocidad  que se lleva es elevada. Otra de las ventajas del tubeless  es la de poder llevar una presión de neumático más baja, lo que proporciona un mayor agarre sobre todo a lo hora de descender, lo cual es de muy agradecer, principalmente en terrenos de arena suelta o grava. A todo esto cabe añadir que el rodar es mucho más suave y suelto. 

 El montaje del tubeless no reviste complicación alguna, si no se dispone de llantas tubeless habrá que instalar un kit como mencionábamos  anteriormente. En primer lugar hay que instalar hay que instalar la banda adhesiva al fondo de la llanta para que esta quede sellada por completo y no se produzca ninguna fuga de aire. A continuación talonaremos la llanta, en su mayoría manualmente, para acto seguido añadir el líquido sellante en la cantidad que venga indicada por el fabricante. Por último queda talonar la llanta e inflarla, lo ideal es hacerlo con un compresor de aire para que se pueda generar más presión en el interior del neumático y que la llanta talone a la perfección.

 Mi experiencia con el tubeless esta por encima del sobresaliente, después de varios años haciendo muchos kilómetros en todo tipo de terrenos los pinchazos se han reducido prácticamente a uno cada varios meses, englobando ahí los que se producen y son sellados automáticamente por el líquido sellante. En el resto de las ocasiones basta con desenroscar la válvula del tubeless y meter una cámara de las de toda la vida. 

 La tranquilidad de olvidarse de los pinchazos hace que la cantidad a desembolsar por montar tubeless merezca la pena, ya que en la mayoría de las ocasiones no tendrás que volverte a parar para reparar un pinchazo en mitad de esa senda que durante toda la semana ansiabas bajar en tu ruta de fin de semana, y así una vez que la hayas bajado sólo tengas que preocuparte de volver a subir para volver a bajar, más fuerte, más rápido y con la misma ilusión que la primera vez. 

 Pedro J. Maldonado

 www.bikepolis.com, especialistas en accesorios para bicicletas y cubiertas mtb

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